El Maestro de las Emociones: Análisis de la Inteligencia de Cristo 2 – Augusto Cury

El Maestro de las Emociones: Análisis de la Inteligencia de Cristo 2 – Augusto Cury

El Maestro de las Emociones: Análisis de la Inteligencia de Cristo 2 – Augusto Cury

En su viaje para Jerusalén el maestro se vio delante de una cuestión delicada en aquella época: cruzar o no por Samaria, la tierra donde vivían los samaritanos, un pueblo que se consideraba extranjero y que nutría una rivalidad con los judíos.

El Maestro de la Sensibilidad no podía intimidarse, porque sabía que los samaritanos también merecían escuchar su mensaje. Allá estaba, sentado junto al pozo, cuando se acercó una samaritana buscando agua, una mujer considerada pecadora por las costumbres de aquella época.

Sin embargo el maestro era capaz de ver más allá del exterior y encontró en esa mujer un campo fértil para plantar sus palabras. Actuó en contra de todas las costumbres de la época, no la veía como una rival, sino como un ser único e inenarrable en el teatro de la existencia, algo que solo Jesús podría haber hecho.

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Filhos Brilhantes, Alunos Fascinantes (2007)

Os jovens formam, em sua maioria, uma geração que quer tudo rápido, pronto, sem elaborar, sem batalhas para conquistar. Não sabe unir disciplina com sonhos e procura usar processos mágicos para lidar...

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En su viaje para Jerusalén el maestro se vio delante de una cuestión delicada en aquella época: cruzar o no por Samaria, la tierra donde vivían los samaritanos, un pueblo que se consideraba extranjero y que nutría una rivalidad con los judíos.

El Maestro de la Sensibilidad no podía intimidarse, porque sabía que los samaritanos también merecían escuchar su mensaje. Allá estaba, sentado junto al pozo, cuando se acercó una samaritana buscando agua, una mujer considerada pecadora por las costumbres de aquella época.

Sin embargo el maestro era capaz de ver más allá del exterior y encontró en esa mujer un campo fértil para plantar sus palabras. Actuó en contra de todas las costumbres de la época, no la veía como una rival, sino como un ser único e inenarrable en el teatro de la existencia, algo que solo Jesús podría haber hecho.